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Trabajadores 4.0, en constante aprendizaje

En un mercado laboral en plena transformación por la evolución de las TIC y la informatización, Europa apuesta por potenciar la formación de los trabajadores menos cualificados en competencias matemáticas, lingüísticas y digitales, ya que el 40% de los empleados corre el riesgo de que su puesto sea automatizado en la próxima década.

Reportaje

Durante los últimos meses, Bruselas se ha convertido en un hervidero de ideas y puesta en común sobre los retos que Europa tiene por delante, no sólo para cumplir con los objetivos de empleo marcados por la Unión Europea (UE), sino para lograr trabajadores 4.0, más allá del año 2020, que estén en constante aprendizaje a lo largo de toda su vida. La opción de estudiar para conseguir un trabajo hasta la jubilación, como antaño, ya no es factible.

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y la informatización, críticas como motor de cambio social y económico, conllevarán una imparable transformación laboral en la próxima década, que hará que “el 40% de los trabajadores corran el riesgo de que su trabajo sea automatizado”, según afirmó el director general de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea (CE), Michel Servoz, en el Foro Europeo de Educación, Formación y Juventud del pasado mes de octubre.

Servoz describió sin tapujos el futuro oscuro e incierto que se presenta: “No va a haber trabajo para personas con baja cualificación y sin competencias transversales”. Un problema que en opinión del portavoz de la CE hay que atajar “cuanto antes y con el compromiso de todos”: políticos, agentes sociales, tejido empresarial, centros de formación, familias, estudiantes y empleados.

Obsolescencia del trabajador

El vértigo se hace aún mayor al conocer que la obsolescencia del trabajador es cada vez más corta, ya que el cambio laboral es actualmente cinco veces más rápido que en generaciones anteriores, tal y como comentó en aquel encuentro, el ministro de Educación y Empleo de Malta, Evarist Bartolo.

Por su parte, el comisario europeo de Educación, Cultura, Juventud y Deportes, Tibor Navracsics, aseguró que el 25% de los europeos carece de competencias básicas lingüísticas, numéricas y digitales, así como de habilidades sociales y transversales como pensamiento crítico, emprendimiento, trabajo en equipo, creatividad, capacidad de toma de decisiones o resolución de problemas, entre otras.

Un nivel mínimo de alfabetización, aritmética y destrezas digitales

Para afrontar esta situación, la UE tiene claro que es clave el desarrollo de esas nuevas competencias -matemáticas, lingüísticas y digitales-. De ahí que el pasado mes de junio, la Comisión presentase cuatro de las acciones, y cuatro derivadas, de la Agenda de Nuevas Competencias para Europa, en la que se desarrollarán diez acciones que deberán emprenderse en los próximos dos años.

  • Una garantía de competencias, que ayude a los adultos poco cualificados a adquirir un nivel mínimo de alfabetización, aritmética y destrezas digitales, así como el progreso hacia una cualificación secundaria superior.
  • Una revisión del Marco Europeo de Cualificaciones y de los correspondientes anexos, para una mejor comprensión de las cualificaciones y una mejor utilización de todas las competencias disponibles en el mercado de trabajo europeo.
  • La "Coalición de Habilidades Digitales y Empleo", para apoyar la cooperación entre las partes interesadas en la educación, el empleo y la industria.
  • El "Plan para la cooperación sectorial en materia de competencias", con el fin de mejorar las competencias y cualificaciones y abordar la escasez de competencias en sectores económicos específicos.
  • Una revisión del Marco Europass, que ofrece a las personas herramientas mejores y más fáciles de usar para presentar sus habilidades y obtener información útil en tiempo real sobre las necesidades y tendencias de las competencias que pueden ayudar a sus opciones de carrera y aprendizaje. La Comisión adoptó una propuesta de revisión de la Decisión Europass el pasado mes de octubre.
  • Un «Kit de herramientas de perfiles de competencias para nacionales de terceros países», para apoyar la identificación temprana y la elaboración de perfiles de competencias y cualificaciones de solicitantes de asilo, refugiados y otros migrantes.
  • Hacer de la Educación y la Formación Profesional (Vocational Education and Training –VET-) una primera opción mediante la mejora de las oportunidades para que los estudiantes de FP realicen una experiencia de aprendizaje basada en el trabajo y promuevan una mayor visibilidad de los buenos resultados de su desempeño en el mercado laboral.
  • Una revisión de la Recomendación sobre Competencias Clave para ayudar a más personas a adquirir el conjunto básico de habilidades necesarias para trabajar y vivir en el siglo XXI con un enfoque especial en la promoción de mentalidades y habilidades empresariales y orientadas a la innovación.

 

Flexibilidad y resiliencia

Sin duda, los desafíos a los que nos enfrentamos en esta metamorfosis del mercado laboral se afrontan, entre otras cuestiones, con formación, mejora de competencias y el compromiso de todos los actores implicados. Sin embargo, hay dos factores que recaerán en el trabajador, que son la flexibilidad y la resiliencia, un término éste último que, si bien se empezó a utilizar en la física, para describir la capacidad de un cuerpo para doblarse, estirarse o comprimirse y, después, recuperar su forma original, la psicología lo aplica hoy a los negocios y a las personas, en relación con su manera de adaptarse a los cambios y hacer frente a las adversidades, extrayendo mejores oportunidades, de los avatares.

Y estas capacidades son fundamentales en un tiempo en el que “no hay forma de anticipar el mercado laboral y sus necesidades”, tal y como indica el director general adjunto de la Comisión Europea, Jens Nymand Christensen.

Según datos de la responsable de la Agenda Europea para el Aprendizaje de Adultos, dependiente de la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la CE, Martina Ni-Cheallaigh: "unos 64 millones de adultos no cuentan con formación en educación secundaria superior ni tampoco pueden acceder a la garantía de formación juvenil". España se sitúa en la cola europea, con más de un 36% de los trabajadores en esta situación.

Por desgracia, el sector de la construcción está aún por debajo de la media nacional. Según una encuesta de la Fundación Laboral de la Construcción sobre el nivel de estudios de los trabajadores de la industria en 2016, de una muestra de 47.626 personas, un 62% de los encuestados no tiene estudios (8,2%), cuenta con estudios primarios (23,5%) o tan solo llega al graduado escolar (30,6%). Por tanto, no poseen el nivel que la Unión Europea define para la próxima década: al menos un nivel 4 en el Marco Europeo de Cualificaciones (European Qualifications Framework –EQF-).

En la Semana Europea de la Formación Profesional, celebrada a principios de diciembre, se profundizó en la importancia de las competencias para adultos y, aunque se llegó a la conclusión de que se trata de un desafío duro para todos, la prosperidad de Europa pasa por invertir en la preparación y formación de sus trabajadores, especialmente, en la de los menos cualificados.

Paradójicamente, en España sólo un 1% de los parados poco cualificados recibió formación en 2015.

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